La razón convence, las lágrimas conmueven, el hombre es capaz de todos los heroísmos, la mujer de todos los martirios, el heroísmo ennoblece, el martirio sublima, el hombre es un código, la mujer un sagrario, el código corrige, el sagrario perfecciona, el hombre es un templo, la mujer es un santuario, ante el templo nos descubrimos, ante el santuario nos arrodillamos.
El hombre piensa, la mujer sueña, pensar es tener en el cráneo una larva, soñar es tener en la frente una abriola, el hombre es un océano, la mujer es un lago, el océano tiene la perla que adorna, el lago la poesía que vislumbra, el hombre es el águila que vuela, la mujer el ruiseñor que canta, volar es dominar el espacio, cantar es conquistar el alba, en fin...
El hombre está, donde termina la tierra la mujer donde, comienza el cielo.

